Visión y Proposito



Nuestra visión y propósito, en perfecta obediencia al mandato de Jesús Nuestro Señor de "DISCERNIR LOS SIGNOS Y SEÑALES DE LOS TIEMPOS", es el difundir los Mensajes que para este tiempo final, Dios Padre esta recordando y explicitando a su Iglesia y al mundo a través de sus dos Ungidos y Testigos, es decir, los CORAZONES UNIDOS Y TRIUNFANTES DE JESÚS Y MARÍA, y así poder contribuir con su plan en el llamado y preparación de los DISCÍPULOS DEL FIN DE LOS TIEMPOS.


En cuanto a las Revelaciones y Profecías Privadas, que se publica en este Blog, en virtud de la derogación de los cánones 1399 y 2318 del Código de Derecho Canónico y de la vigencia del Decreto del Papa Urbano VIII, SOLO AL SANTO MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA le corresponde determinar sus AUTENTICIDAD Y CARÁCTER SOBRENATURAL, a cuya decisión final dócilmente nos sometemos, sin olvidar, a San Pablo que nos exhorta: " No despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo bueno" 1ra. de Tesalonicenses 5;20 y San Juan Evangelista que nos profetiza: " Pero cuando EL, el Espíritu de la verdad, venga, os guiará a toda la verdad,...... y os hará saber lo que habrá de venir." Jn 16;13.

Sin embargo, ya que, la Iglesia no objeta en principio el difundir estas revelaciones privadas, mientras se las estudia por su contenido y frutos, esperamos que no se las busque por la sola satisfacción de la curiosidad, sino por un deseo VERDADERO DE CONVERSIÓN Y SALVACIÓN para el Alma, traducido en la realización de obras de Misericordia Concretas.

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lunes, 21 de mayo de 2018

El COMBATE ESPÍRITUAL y Las TENTACIONES: Dios espera de nosotros, sobretodo, por que es una seria aplicación en conquistar nuestras pasiones. Aquel que tuviese el coraje de conquistar sus pasiones, controlar sus apetitos y rechazar hasta los más mínimos movimientos de su voluntad, practica una acción más meritoria a los ojos de Dios que si, sin eso, rasgase sus carnes con las más agudas disciplinas, ayunase con mayor austeridad que la de los Padres del desierto, o convirtiese multitudes de pecadores



¿En qué consiste la perfección cristiana?
El combate espiritual, del teatino Don Lorenzo Scupoli, escrito a fines del siglo XVI, es uno de los más famosos tratados de vida espiritual. San Francisco de Sales, también maestro en esa materia y Doctor de la Iglesia, lo llevó en su bolso durante 18 años. Lo leía diariamente y lo recomendaba a las personas que dirigía. Aún cuando haya sido escrito hace más de 450 años, el libro tiene una actualidad impresionante. Para provecho de nuestros lectores, transcribimos aquí algunos trozos de su primer capítulo. *
"La vida espiritual consiste en conocer la infinita grandeza y bondad de Dios, junto a un grande sentido de nuestra propia debilidad y tendencia para el mal; en amar a Dios y detestarnos a nosotros mismos; en humillarnos no solamente delante de El sino, por Su causa, también delante de los hombres; en renunciar enteramente a nuestra propia voluntad para hacer la Suya. Consiste, finalmente, en hacer todo solamente por la gloria de su santo Nombre, con un único propósito - agradarle -, por un sólo motivo: que El sea amado y servido por todas sus criaturas. (...)
Por eso, es necesario luchar constantemente contra uno mismo y emplear toda la fuerza para arrancar cada inclinación viciosa, incluso las triviales. Consecuentemente, para prepararse al combate la persona debe reunir toda su resolución y coraje. Nadie será premiado con la corona si no hubiere combatido con coraje. (...)
Aquel que tuviese el coraje de conquistar sus pasiones, controlar sus apetitos y rechazar hasta los más mínimos movimientos de su voluntad, practica una acción más meritoria a los ojos de Dios que si, sin eso, rasgase sus carnes con las más agudas disciplinas, ayunase con mayor austeridad que la de los Padres del desierto, o convirtiese multitudes de pecadores (...)
Lo que Dios espera de nosotros, sobretodo, es una seria aplicación en conquistar nuestras pasiones; y eso es más propiamente el cumplimento de nuestro deber que si, con apetito incontrolado, nosotros Le hiciésemos un gran servicio. (...)
Para obtener eso, se debe estar resuelto a una perpetua guerra contra sí mismo, comenzando por armarse de las cuatro armas sin las cuales es imposible obtener la victoria en ese combate espiritual. Esas cuatro armas son: desconfianza de sí mismo, confianza en Dios, apropiado uso de las facultades del cuerpo y del alma, y el deber de la oración". 1
* The Spiritual Combat - And a Treatise on Peace of Soul, TAN Books and Publishers, Inc., Rockford, Illinois, USA, 1990, pp. 4 y ss.
Armas espirituales para el combate espiritual
1) Vigilancia.

Permanece alerta y no dejes de orar, de esta forma, cuando venga la prueba podrás superar las tentaciones del demonio. La razón exacta de la caída de los Apóstoles al llenarse de miedo y abandonar a Jesús en el Huerto, fue que no estuvieron vigilantes en la oración.

2) Identificar el ataque y admitir que está ocurriendo.
Cuándo la tentación acecha puede resultar muy útil y simple, admitirla de una manera tranquila, “Estoy siendo tentado por el diablo, el enemigo de Dios”. Descubrir al enemigo cuando nos ataca es la mitad de la batalla. Ignorar su presencia puede aumentar su poder sobre nosotros.
3) Evitar las ocasiones cercanas al pecado.
A menudo somos tentados porque nos colocamos cerca de la ocasión de pecado, recuerda los proverbios: “¡No juegues con fuego!”, ¡Aquel que juega con el peligro, perecerá con el peligro!”, “¡El que camina en la cuerda floja, caerá!”. Una de las razones más simples por la cuales Eva comió de la fruta prohibida, es que ella estaba cerca del árbol del cual Dios le dijo que no comieran.
4) No te descuides cuando te encuentres en estado de desolación espiritual.
Cuando estamos en ese estado, San Ignacio nos da cuatro claves: •   Más oración •   Más meditación •   Examina tu conciencia (para ver por qué estás en desolación) •   Aplícate alguna penitencia adecuada. Algunos demonios solo son expulsados a través de la oración y la penitencia.
5) Usar Sacramentales
El uso apropiado de sacramentales puede ser bastante eficaz en la batalla contra del demonio, en especial tres: El Escapulario de la Virgen del Carmen, la medalla de San Benito y el agua bendita. Santa Teresa de Ávila insiste en usar agua bendita para expulsar al demonio de nuestra presencia, ¿por qué?, el diablo está lleno de orgullo y el agua Bendita es pequeña y poco visible, el demonio odia eso y no lo puede soportar. Por eso en los exorcismos se utiliza el agua bendita.
6) Usar Jaculatorias: dardos de fuego que penetran el cielo.
Cuando somos asaltados por el enemigo, es recomendable ofrecer oraciones cortas y fervientes (jaculatorias); éstas son extremadamente eficaces en espantar al diablo. Algunos ejemplos de estas cortas pero poderosas oraciones son: “Jesús en ti confío”, “Dulce corazón de María se la salvación del alma mía”, “Señor, sálvame”, “Señor ven a rescatarme”, “Jesús, ten misericordia de mi”… y por supuesto invocar con fe y confianza el Sagrado nombre de Jesús, María y San José.
7) Rechazar inmediatamente la tentación.
Parte del problema en el combate espiritual es la respuesta lenta, aletargada y anémica ante la tentación. La gracia de Dios nos sostiene a través del arma la oración, pero aun así, debemos comprometer nuestra voluntad y rechazar con valentía y firmeza la tentación desde el comienzo. Algunas tentaciones frecuentes tienen gran fortaleza sobre nosotros porque abrimos una puerta y la cola del diablo entra, y es difícil echarlo luego.
8) Evitar la pereza.
En una ocasión, cuenta el Diario de Santa Faustina, que el diablo estaba vagando por los corredores del convento, buscando desesperadamente a alguien a quien tentar. Santa Faustina detuvo al diablo y le dijo que, en obediencia a Jesús, le dijera cuál era el mayor peligro para las monjas. De mala gana él respondió: Almas indolentes y perezosas. Todos hemos escuchado el proverbio “La ociosidad es el taller del diablo”, esto significa que si no tenemos nada que hacer, el diablo nos dará bastante que hacer. El gran San Juan Bosco, temía mortalmente el tiempo de vacaciones de sus muchachos en el Oratorio. ¿Por qué?, porque mucho tiempo libre le da entrada completa al diablo en la vida de la juventud, ¿cuán a menudo hemos pecado precedidos por momentos, horas e incluso días de indolencia y pereza?, nuestra filosofía debería ser la de San Alberto Hurtado, “Hay dos lugares para descansar: el cementerio y el cielo”, en el presente es momento de trabajar en nuestra salvación con temor y temblor. Hagamos nuestro el lema de San Benito: “Ora et Labora”. Trabajar y orar.
9) Jesús en el desierto como Ejemplo Supremo: Sus tres armas.
Por supuesto nuestro mejor ejemplo para todo es Jesús, quien dijo, “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida”. Al final de los cuarenta días en el desierto, el diablo vino a tentarlo. Jesús conquistó al diablo con firmeza y facilidad, usando tres armas que debemos aprender a aplicar: la oración, el ayuno y el uso de la Palabra del Dios. Jesús tuvo una experiencia prolongada de oración en el desierto, acompañada por cuarenta días de ayuno, Él no comió nada. Finalmente el diablo lo tentó usando la palabra de Dios y Jesús también usó la Palabra de Dios como una flecha afilada para perforar los esfuerzos de Satanás. La oración ferviente y prolongada, la renuncia constante a nosotros mismos a través de ayuno y abstinencia, y la familiaridad con la Palabra de Dios, tanto meditándola como poniéndola en práctica, son armas eficaces para combatir y conquistar a Satanás.
10) Tener confianza ante tu Director Espiritual.
Una vez más, el Maestro San Ignacio viene al rescate. En la Regla del Discernimiento número 13, el Santo nos advierte de que al diablo le gusta el secretismo, en el sentido de que si uno está en un profundo estado de desolación, abrirnos a un Director Espiritual puede ayudar a que conquistemos la tentación, así que el diablo buscará las formas de que no lo hagas. Cerrándonos, es como un corte o una herida que está escondida detrás de una curita, hasta que no sea expuesta al sol y desinfectada la herida no solo no sanará, sino que se infectará mucho más y correrá el riesgo de una gangrena y una amputación. De igual forma, una vez que la tentación es revelada a un Director Espiritual, seguramente será vencida. Abrumada por la tentación, la duda, y la confusión poco antes de hacer sus votos, Santa Teresita se abrió con su Madre Superiora para revelarle el estado de su alma, casi inmediatamente la tentación desapareció, ella hizo sus votos y se convirtió en una de las más grandes santas modernas. ¿Qué hubiera pasado si ella hubiese seguido el consejo del diablo y hubiese mantenido el estado de su alma en secreto?, indudablemente no tendríamos a Santa Teresa de Lisieux, Doctora de la Iglesia.
11) Recurrir a San Miguel Arcángel.
En nuestra batalla contra Satanás, debemos usar todas las armas en nuestro arsenal. Dios escogió a San Miguel Arcángel como el ángel fiel, el Príncipe de la Milicia Celestial, para encerrar a Satanás en el infierno y a los otros ángeles rebeldes. San Miguel, cuyo nombre significa “¿Quién como Dios?”, es tan poderoso ahora como lo fue en el pasado. En el medio de las tormentas de las tentaciones, ¿por qué no levantar tu corazón hacia San Miguel y llamarlo? Puedes rezar la famosa oración “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla…”, o simplemente pide por su intercesión. Su ayuda desde las alturas de los cielos nos hará salir victoriosos de nuestro combate contra el diablo.
12) Acudir siempre a María Santísima.
La mayoría de los mexicanos tienen gran devoción por María, especialmente bajo el título de Nuestra Señora de Guadalupe. Sin embargo en Guadalajara, México, además de venerar a María, Nuestra Señora de Guadalupe como Patrona de México y de las Américas, ellos la honran con otro título: “La General del Ejército”. En el Génesis, en nuestra batalla contra la antigua serpiente, se honra a la mujer que aplastó la cabeza de la serpiente con su escudo, “Haré que haya una enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón.” (Génesis 3,15). De hecho, la antigua serpiente, el diablo, puede arremeter contra nosotros con su fea lengua y escupir veneno, pero cuando nos basamos en la confianza en María, ella aplastará su fea cabeza.2
Para vencer las tentaciones, ten en cuenta estos seis consejos:*
1) No perder la calma: estar seguros de que todas las tentaciones pueden vencerse con la gracia de Dios.
2) Acuérdate de que sólo la voluntad puede pecar y, por lo tanto, mantenla inflexible.
3) Encomiéndate a Dios y a la Virgen Inmaculada, que jamás abandonan a los que acuden a ellos.
4) Desembarázate de la ocasión, en cuanto puedas. Si hubo victoria, da gracias a Dios. Si caída, arrepiéntete y aprovecha la lección para otra vez.
5) Después de cada caída, haz un acto de contrición, confiésate enseguida y además ofrece en reparación una mortificación que te cueste.
6) No vuelvas a pensar más en la tentación; ocúpate de algo. 11 Para tu tranquilidad has de saber que dice San Pablo que Dios jamás permitirá que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas.12
Dice San Agustín13 y el Concilio de Trento lo repite que «Dios no pide a nadie cosas imposibles, sino que hagas lo que puedas, y pidas lo que no puedas; que Él te ayudará para que puedas»14.
Después de una tentación pueden ocurrir tres cosas:
1) Victoria clara, porque la rechazaste totalmente en cuanto caíste en la cuenta de la tentación: dale gracias a Dios que te ha ayudado a vencer.
2) Derrota clara, porque te dejaste llevar conscientemente: arrepiéntete, humíllate ante Dios, y pídele que te ayude a vencer en otra ocasión; haz un acto de contrición y propón confesarte pronto.
3) Duda de si consentiste o no consentiste. No estás seguro si resististe completamente a la tentación. En este caso expón al confesor sencillamente tu duda, por ejemplo, diciéndole: «he tenido malos pensamientos y malos deseos contra la pureza, y no sé si los he rechazado suficientemente». No te contentes con dejar la confesión para después de la caída.
La confesión también tiene un valor preventivo, porque aumenta la gracia en virtud del sacramento y fortalece la voluntad. Cuando presientas una posible caída, confiésate aunque no tengas pecados graves. Y si, además, puedes comulgar, todavía mucho mejor.
Para dominar el cuerpo es muy conveniente la mortificación. Es una práctica común de todos los santos. Un cuerpo mortificado es mucho más dócil. El ser mortificado fortalece la voluntad y enriquece espiritualmente.
He aquí algunos modos de mortificarse:
- No hacer gastos inútiles.
- Ser puntual para no hacer esperar a los demás.
- Escoger los peores sitios en las reuniones.
- Dejar hablar a los demás cuando estás deseando intervenir. - No discutir aunque se tenga razón, si la cosa no es importante.
- No enfadarnos, si no es necesario.
- Sonreír amablemente aunque no se tengan ganas.
- Disponibilidad en los servicios comunes.
- Escoger para sí mismo lo peor, cuando esto sea posible.
- Evitar ruidos que molestan a los demás. - Cuidar el aseo personal evitando malos olores. - Terminar bien lo que se está haciendo aunque esté cansado. - Etc., etc., etc. 3

Tema completo y estructurado con contenidos de los siguientes sitios:
2) catholicexchange.com (traducción de Pildoras de fe)

Este 21 de mayo la Iglesia celebra por primera vez la memoria de la Santísima Virgen María Madre de la Iglesia, cuya fecha fue establecida el lunes siguiente a Pentecostés


El Vaticano estableció la memoria a través de un Decreto de la Congregación para el Culto Divino firmado el 11 de febrero de 2018.

El documento sostiene que el Papa Francisco “consideró atentamente que la promoción de esta devoción puede incrementar el sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad mariana”.

En el decreto, la misma Congregación señala que “esta celebración nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos”.

“La gozosa veneración otorgada a la Madre de Dios por la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexión sobre el misterio de Cristo y su naturaleza propia, no podía olvidar la figura de aquella Mujer, la Virgen María, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia”, precisa el texto.

En una reciente columna semanal, el Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez, indicó que los primeros cristianos “tenían una conciencia profunda de que la Iglesia era su ‘madre’ espiritual, que los daba a luz en el bautismo, constituyéndolos en hijos de Dios a través de los sacramentos”.

También en el Nuevo Testamento “los apóstoles a menudo se referían a los fieles como a sus hijos espirituales, reflejando así nuevamente su comprensión de que la Iglesia es nuestra madre y nuestra familia”.

“Y en esto, los primeros cristianos entendieron que María era el símbolo perfecto de la maternidad espiritual de la Iglesia”, afirmó Mons. Gomez.

Por ello, señaló que la nueva memoria que los católicos celebrarán el 21 de mayo es “un profético redescubrimiento de una antigua devoción”.

En el siglo XX, el Papa Pablo VI, dirigiéndose a los padres conciliares del Vaticano II, declaró que María Santísima era Madre de la Iglesia.

La memoria “Virgen María, Madre de la Iglesia” recuerda que ella es Madre de todos los hombres y especialmente de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, desde que es Madre de Jesús por la Encarnación.


Así lo confirmó Jesús desde la Cruz, antes de morir, al apóstol San Juan, y el discípulo la acogió como Madre.

La piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano, cumpliendo así la profecía de la Virgen, que dijo: “Me llamarán Bienaventurada todas las generaciones” (Lc 1,48).

Fuente: AciPrensa Católica

viernes, 18 de mayo de 2018

Impactante Testimonio de un paciente de cáncer terminal que fue conducido por San Miguel Arcángel a las profundidades del Infierno y sus terribles castigos: “...La cacofonía de gritos, blasfemias, y llanto continuo llenaban el aire y reverberaban a través de mí llenándome de un miedo intenso y terror indescriptible. Cuando entramos, mi mente se llenó de un conocimiento inmediato de cada una de las almas que vi encarceladas aquí. Fui testigo en este lugar de un sufrimiento tan indescriptible, que las palabras no pueden reproducir todos los aspectos. El hedor y el calor son completamente insoportables. A mi derecha vi unas paredes negras dentro de las que estaban tallados pequeños nichos que se extendían a alturas vertiginosas de la piedra ennegrecida...”

Una experiencia cercana a la muerte narrada por una enfermera que está escribiendo un libro.

Esta es una historia de un hombre en sus 77 con un cáncer terminal, que le cuenta a su enfermera una experiencia cercana a la muerte cuando joven, que fue llevado por San Miguel Arcángel al infierno para cambiarle la vida, y realmente cambio. La enfermera está escribiendo ahora un libro, y esto es una primicia.


enfermo-terminal

Las experiencias cercanas a la muerte son más comunes de lo pensamos, se llega a considerar de 1 de cada 5 las han tenido, y hay varias publicaciones que relatan enormidad de ellas, ver aquí y aquí.

Y lo llamativo del caso es que cada uno parece recibir el trato en “el más allá” acorde con sus creencias, por lo tanto los que no son cristianos en general no experimentan el encuentro con Jesús.

Nosotros hemos publicado muchos testimonios, ver aquí, y muy pocos son de experiencias con el infierno, como el testimonio de este artículo.

Abajo en video, puede ver testimonios e historias.
Estos testimonios cercanos a la muerte son material para nuestros discernimiento.

EL ENFERMO TERMINAL EN EL HOSPICIO

Esta historia de una enfermera de hospicio en Michigan tiene que ver con un hombre, un paciente moribundo, a quien ella llamaba Alan. Él estaba sucumbiendo al cáncer de vejiga que había hecho metástasis “en todas partes”.

En su lecho de muerte, Alan, de 77 años, un ex ingeniero que era dueño de su propia compañía, supuestamente contó cómo él había tenido un episodio cercano muerte veintidós años antes, durante la cirugía a corazón abierto.

La enfermera lo grabó en detalle, al punto que está escribiendo un libro.

Fue un evento, le dijo a la enfermera del hospicio, que había cambiado drásticamente su vida; a Alan se le habría mostrado el infierno por el Arcángel Miguel, bajo la dirección de Jesús, que lo salvó después de mucho suplicar; su destino hubiera sido ese si él hubiera muerto en ese momento particular.
Había sido frío, egoísta, compañero grosero, sin ni siquiera amor hacia su esposa e hijos, un hombre que se preocupaba sólo por el dinero y su comodidad personal, que se rió de la idea de Dios cuando un anestesiólogo se ofreció a rezar con él.
¿Verdad? ¿Ficción? Lo estamos usando debido a algunas similitudes sorprendentes con otras cuentos cercanos a la muerte, igualmente oscuros.
Por alguna razón, curiosamente, las experiencias infierno parecen estar llegando a un primer plano ahora. Parece estar de acuerdo con los signos de nuestro tiempo.

VIO LA SUCIEDAD DE SU ALMA

Como “Alan” dijo,
“Yo podría haber sido fue aplastado, completamente aplastado por mi propia pecaminosidad. Vi a mi alma como Dios la ve, y fue horrible“.
Mi alma estaba cubierta de agujeros y suciedad, una inmundicia que había acumulado y amontonado sobre mí mismo de buena gana. Tanto que me había vuelto irreconocible. Como un cadáver en descomposición, cubierto de supuración, rancio, viviendo en suciedad, pero pesándome, gritando mi vergüenza ante mi Dios”.
“Debí correr voluntariamente lo que pude, pero no había ningún sitio donde ir. Yo estaba pegado al lugar y obligado a ver todo, y sin excusa, sin alivio, y mi vergüenza creció más y más ante tal Pureza incomprensible”.

LA LLEGADA AL INFIERNO

“Lo siguiente que supe, fue que mis guías y yo estábamos de pie en un valle, completamente desolado y rodeado de enormes montañas negras, puntiagudas y estériles. Su base era profunda, más profundo que el camino que estábamos parados, y que se extendía a profundidades que parecían no tener fin ni fondo. Caminamos por este mismo camino ancho y descendimos lentamente. Al principio el camino era suave, pero a medida que caminamos se convirtió en empinado y resbaladizo. Temía que iba a caer, porque en cada lado de la vía había horribles criaturas, arrastrándose en la oscuridad, gruñendo y maldiciéndome, extendiendo sus manos tratando de agarrar mis talones”.

infierno

“Cuanto más profundo fuimos, más pesado era el aire, y más oscuro el ambiente se puso. A lo lejos, oí muy débilmente, un terrible alboroto, peleando, discutiendo y gritando. Yo no quería ir más lejos y pedí a mis ángeles por favor sácame de allí. Me dijeron:‘Tienes que ver lo que le espera a los pecadores que rechazan a Dios‘. Continuamos yendo más y más hacia una inmensa y viva negritud. Al final de nuestro descenso había una estructura enorme y formidable que parecía no terminar nunca, tanto en profundidad y altura”.
“El temor que se apoderó de mí fue abrumador y yo quería huir, pero fui detenido firme por mis guías ángel. Las inmensas puertas estaban cerradas, cuidadas con enormes pernos negros en la parte exterior. Miguel levantó la mano, los bloqueos se liberaron y las puertas se abrieron. Inmediatamente un nauseabundo hedor llenó mi nariz la quemaba y me daba náuseas. Al igual que la carne podrida en el calor de un sol de verano, o la quema de alquitrán y azufre. Era aterrador y yo estaba tan asustado que me aferré a mi ángel de la guarda. Cuando las puertas abrieron por completo, los sonidos que golpean mis oídos me hicieron temblar de miedo, gritos guturales en un lenguaje que era tan absolutamente asqueroso, que nunca volvería a repetirlo a nadie“.

LAS ALMAS DE LOS CONDENADOS

“La cacofonía de gritos, blasfemias, y llanto continuo llenaban el aire y reverberaban a través de mí llenándome de un miedo intenso y terror indescriptible. Cuando entramos, mi mente se llenó de un conocimiento inmediato de cada una de las almas que vi encarceladas aquí. Fui testigo en este lugar de un sufrimiento tan indescriptible, que las palabras no pueden reproducir todos los aspectos. El hedor y el calor son completamente insoportables. A mi derecha vi unas paredes negras dentro de las que estaban tallados pequeños nichos que se extendían a alturas vertiginosas de la piedra ennegrecida”.
“Había un innumerable número, miles y miles de ellos, cada uno era de forma y tamaño similar. Eran de forma circular y cada uno contenía un alma que estaba encajada en él, incapaz de moverse, incapaz de ajustarse a ninguna comodidad. Sus rostros estaban vueltos hacia fuera, hacia el centro de esta mazmorra, y ellos lloraban, gritaban y maldecían continuamente. Ojos saltones con expresiones de tortura, odio y la desesperación tan insoportable que tuve que apartar la mirada. “¡Mira!” mi ángel dijo: “¡Mira!”
“La desesperación que llenaba a todos y cada uno de ellos era sin tregua. El conocimiento de cada acción que los llevó a este pozo de oscuridad siempre se juzgaba ante sus almas en un flujo continuo de remembranza que sólo ellos podían ver. Además del dolor y la desesperación, sufrían una soledad abrumadora y penetrante“.
“Tan intenso era su sufrimiento que ninguna palabra posiblemente pueda describir semejante horror. Pude ver la causa de su tortura, ya que sus vidas continuamente jugadas ante ellos, se detenía en momentos específicos que mostraban un episodio en particular, un pecado en particular. O una oportunidad de haber hecho el bien, en el que optaron por no hacer nada. Ellos gritaban insultos contra Dios, maldiciendo los nombres de los padres, amantes, incluso a sus propios hijos.Escenas una y otra vez, no sólo de sus propios pecados, sino cómo sus pecados afectaron a otras personas. El daño que habíann causado, cómo sus palabras destruyeron a otras personas”.
“Si otra alma terminó en este abismo debido a sus acciones, también eran responsables de esa alma a tal punto, que se intensificaban sus sufrimientos el doble, triple. Demonios en las formas más horribles, algunos medio animales, algunos de aspecto más humano, se ponían junto a los rostros de ciertas almas gritándoles desde su hoyo en la pared”.

LAS TORTURAS DE LOS DEMONIOS A LAS ALMAS

“Estos demonios agarraban los rostros de los torturados y las almas que sufrían y les abrían sus bocas con sus garras, tan ampliamente que les arrancaban la carne a lo largo de los lados de sus mejillas. Se ponían blancos, como metal fundido, mientras gritaban con horror. Los demonios los empujaban más profundo en su tortura, mientras lanzaban insultos repugnantes contra ellos”.
“Pero un nicho estaba vacío y de pie delante de él había un horrible demonio que me señaló, maldiciendo y riéndose, y luego señaló con el nicho vacío. Supe de inmediato que ese estaba reservado para mí. Me sentí abrumado por el terror y di un paso atrás y grité que sólo aumentó el placer evidente de esa horrible criatura que se abalanzó sobre mí”.
“Clamé a mi ángel y traté de huir, pero me tranquilicé cuando me aseguró que la misericordia de Dios no sólo había impedido que estuviera allí, sino también protegerme contra cualquier ataque de cualquiera de las criaturas en este lugar. Mientras continuábamos más en este abismo, vi una pared desolada llena de celdas. En una celda en particular había un alma horrible, enferma mirando y completamente sucia. Este hombre en particular, en la tierra había manipulado, maltratado, y obligado a las mujeres a ejercer la prostitución. Vi que era un cruel tirano, él daba drogas a las mujeres, las golpeaba con frecuencia hasta que sus cuerpos y sus voluntades estaban completamente rotas”.
“En la tierra era conocido por su crueldad y su codicia y estaba poseído de una lujuria insaciable. Aquí, en su prisión, se veía obligado a experimentar una y otra vez lo que él infligió a las mujeres a su dominio, sólo magnificado a un inimaginable grado. Él era mutilado continuamente por las más horribles criaturas que sin piedad desgarraban su piel, le rasgaban parte de la entrepierna hasta la garganta, exponiéndolo al ridículo y a la humillación increíble”.
“Una y otra vez, cada tortura era superior a la anterior en su brutalidad y crueldad. Gritando sin cesar en busca de ayuda, dejaba escapar gritos guturales suplicando a sus torturadores, que sólo enfurecían su odio y su crueldad hacia su víctima. Al final de cada tortura, su cuerpo se reducía a meros retazos. Su cuerpo, entonces volvía a la normalidad y sus torturas comenzaban de nuevo”.

Hans Memling - Juicio Final

“Explicarlo con palabras es casi imposible. Todas y cada una de estas almas en este lugar sabían exactamente por qué estaban allí. Veían muy claramente las decisiones en su vida que los encarceló. Usted ve, Dios no nos puso en infierno, nos pusimos nosotros allí. Cada alma en el juicio ve con perfecta claridad su vida como Dios la ve, y entonces se juzgan en su luz.No hay refutación, no hay discusión con Dios, porque sus pecados clama su juicio ante la pureza absoluta“.
“Nuestras acciones, nuestras palabras poco amables, nuestra crueldad, y en última instancia nuestro total rechazo de la gracia de Dios, es lo que decide nuestro destino. Se le da a cada alma, incluso hasta el último momento de nuestra vida, la elección de aceptar a Dios o rechazarlo. Las almas en el infierno son las que lo rechazan, rechazan su amor, rechazan su gracia, y lo más importante rechazan su misericordia, incluso hasta el final. Incluso después de que lo han visto, se lanzan en este abismo porque es peor quedarse de pie delante de él, que estar en la oscuridad“.

EL LUGAR DE SATANÁS

“A medida que continuamos más abajo hacia el centro del infierno, el ruido y la confusión total proseguía en su escalada más profunda y las torturas infligidas a las almas se volvieron más y más horripilantes.Rápidamente bajamos hasta que llegamos a lo que parecía ser la parte inferior de una enorme fosa que contenía una celda inmensa. Sus puertas eran tan gruesas como altas y se abrieron a la orden de San Miguel. Cuando se abrieron las puertas, un humo nauseabundo vomitado desde su centro envolvió todo lo que estaba a nuestro alrededor”.
“Mi ángel levantó su mano cuando nos acercamos a la celda, que estaba llena de una luz brillante. En las paredes había lo que parecían ser serpientes y sabandijas de tamaño sobrenatural, y se deslizaban y se escabullían. En el centro de este calabozo había un gran trono que hecho de oro y monedas de plata, y aunque sucio y manchado, se amontonaban en pilas que forman una forma básica de trono, y era enorme. En su base habían almas de seres humanos, algunos con piel, algunos sólo huesos, todos en diferentes grados de descomposición y cubiertos de gusanos”.
“Cuando los huesos estaban completamente desnudos y toda la carne había caído o había sido devorada por los gusanos, de inmediato se cubrían de piel y todo empezaba de nuevo, ardor, putrefacción, mordiscos. Estas almas estaban completamente inmóviles bajo el peso de este enorme trono. Detrás de mí, sentí una presencia aterradora. Una presencia tan completamente mala y tan llena de odio que yo quería correr, pero aterrorizado, estaba congelado en el lugar”.
“Sentí que se me acercaba, con su aliento caliente que fluía sobre la parte de atrás de mi cuello. Tan completo era su odio hacia mí, que me pareció que el odio me pesaba y me hundía. Instintivamente supe quién era este y sabía que él estaba permanente en su estado. No sólo no iba a alterar su destino, él nunca lo desearía, nunca. Su condena se fijó para siempre y se cementó en oposición completa y total a Dios”.
“Él odiaba por completo todo lo que Dios es, y por lo tanto odiaba más allá de las palabras todo lo que Dios ha creado. En el infierno, él vomita todo su odio en todas y cada una de esas almas encarceladas en el infierno”.
“Estas almas son bombardeados constantemente por él, y están constantemente recordando que podrían haber tenido el Cielo, pero que optaron por el infierno. Ellos recuerdan la belleza de Dios, y ahora están separadas para siempre de ella. Podrían haber tenido amor, paz y la completa felicidad, y en su lugar lo han perdido por toda la eternidad. Hay un gran número de niveles del infierno y cada alma está condenada de acuerdo con sus crímenes. Estas torturas continúan sin cesar y repiten una y otra vez, llevado a cabo por millones y millones de demonios dispuestos”.

ATAQUE SE SATANÁS Y EL PERDÓN

Alan hizo una pausa en el relato de su historia. “Lo siento”, dijo a la enfermera, que está escribiendo un libro acerca de tales experiencias.

infierno 4

Se inclinó hacia delante y se ajustó en la cama. Y Luego continuó:
“Nada puede describir la presencia del mal porque él no se parece a nada de este mundo. No puedo expresar lo suficiente su odio, y su odio en ese momento fue dirigido completamente a mí. Mi alma se llenó de una desesperación opresiva, abrumadora, cuando le oí burlarse de mí, no en voz alta, pero podía oír sus palabras sucias dentro de mi mente. Procedió a decirme por qué yo pertenecía a él y a todos los pecados que siempre había hecho. En mi mente yo traté de tranquilizarme con lo que los ángeles me habían dicho antes, cuando otra acusación me fue arrojada cada vez con mayor rapidez y fuerza. Su voz astuta y vulgar me acusaba y me llenaba con tal desesperación que le rogué a mis guías que me llevaran lejos, lo que sólo intensificaba su burla hacia mí, una tras otra, después de otra”.
“Miguel levantó la mano, lo que detuvo el ataque de satanás sobre mí, y con una atronadora, majestuosa voz Miguel gritó: ‘¡Basta! Todo ha sido perdonado!'”.
“Una luz brillante emanaba de mis guías, cada vez más y más brillante que yo veía a satanás acobardado para alejarse de él. Él empezó a aullar, lanzando blasfemias contra nosotros con un rugido atronador tal que las paredes de esta mazmorra deberían haber sido destrozadas. Rápidamente y con fuerza salimos de ese pozo, a través del camino que habíamos venido y hacia atrás a través de las puertas de ese horrible lugar”.
“Las puertas se cerraron y los enormes pernos se colocaron con fuerza en su posición anterior, encerrando a sus habitantes para siempre. Volamos hacia arriba, disparando a una velocidad cada vez mayor y podía oír los gritos blasfemos de satanás lentamente disminuyendo. Luego, al instante, estaba fuera de ese horrible lugar y de nuevo en la luz, lejos del calor y el hedor del infierno. Yo estaba tan agradecido de estar fuera de ese pozo negro de suciedad, que lloré”.
“Aferrado a mi ángel de la guarda, le di las gracias por sacarme de allí. Llegamos a una parada y Miguel se volvió hacia mí y me dijo: ‘Sólo has visto una pequeña muestra de los horrores del infierno. ¡No lo olvides!”

DE VUELTA A LA TIERRA Y EL CAMBIO DE VIDA

“Cuando mis guías desaparecieron me lanzaron de nuevo, esta vez por mi cuenta a través de un túnel muy estrecho. Abrí los ojos y estaba tendido en la espalda con un tubo en mi boca. Médicos y enfermeras me rodeaban, me decían que iban a quitar mi tubo de respiración“.

descendio a los infiernos

“Mi cabeza me daba vueltas y mi pecho estaba con un dolor horrible mientras intentaba respirar. Yo estaba confundido y asustado y no podía mover los brazos o las piernas. En esta confusión, pensé que ya no me podía mover, tal vez me habían empujado a mi agujero en la pared del infierno. Me puse frenético y traté con todo lo que tenía de zafar de lo que estaba sosteniendo mis brazos y piernas. Entonces oí la voz de mi médico explicando de nuevo que me relajara, que la cirugía había terminado y que me iban a quitar mi tubo de respiración. Entonces me di cuenta de que estaba en la tierra, en el hospital y nunca estuve tan feliz de estar aquí y no en el infierno”.
“Nada en mi vida es lo mismo”, supuestamente dijo en conclusión. “Le pedí a un sacerdote que viniera tan pronto como fuera posible”.
“Estaba desesperado y le dije a las enfermeras que tenían que darse prisa y conseguirme un sacerdote. Ningún sacerdote estaba disponible hasta el día siguiente y esa noche no dormí. Yo no había estado en confesión desde la escuela primaria y no había ido a misa desde que estaba en la escuela secundaria”.
“Cuando el sacerdote llegó al día siguiente, le pedí que escuchara mi confesión. Busqué con las palabras, sin saber por dónde empezar, pero con paciencia hablé él. Tomó tres horas, pero confesé todo“.
“Después de llegar del hospital, y después de que me recuperé y conseguí fuerzas, me senté con mi mujer y me disculpé con ella por todo. Luego fui a cada uno de mis hijos, todos mayores, algunos de ellas con sus propios hijos, y me disculpé con ellos porque yo les había fallado por completo”.
“Al principio creyeron que me había vuelto loco, pero al final perdonaron. Estamos muy cerca ahora, y he probado todos los días mostrarles cuánto los amo. Le tomó a Regina mucho tiempo perdonarme, porque estaba muy molesta con nuestra vida de casados, ??que no confiaba realmente que yo había cambiado. Eventualmente, ella perdonó y hemos estado cincuenta años juntos. Sí, ella tomó a este viejo pecador y ¡alabado sea Dios por eso!”
Él levantó la mano izquierda y giró su anillo de bodas con el pulgar.
“He pasado cada momento desde luego haciendo las paces con ella y con Jesús. Rezo todo el tiempo, todo el día y voy todos los días a Misa y a Comunión.Regina y yo estamos mejor ahora que nunca hemos estado y ahora estamos tratando con este tipo de cáncer. Ella está teniendo un momento difícil para aceptar esto, así que ha seguido mucho más que yo esta enfermedad y sé hacia donde voy. Yo sé que me estoy muriendo. Añoro el día, pero no pueda compartir eso con Regina, pero yo digo que no puedo esperar“.

SU PARTIDA

Él sonrió por encima a la enfermera.
Es todo un cuento ¿no? No puedo decirle cuántas veces me he dicho esto, y cada vez que que lo pienso no puedo dejar de llorar, porque yo casi no lo logré. Casi terminé en ese lugar horrible, y con razón. Pero Jesús, en un acto de increíble e inmerecida misericordia cambió todo. Sé que pase lo que pase, la gente necesita darse cuenta de que nada es imperdonable porque Jesús es más grande que cualquier pecado.Pero no puede perdonar si no estamos dispuestos a pedir perdón”.
Alan se acercó y le apretó la mano.
Todo lo que tenemos que hacer es amar. Si te gusta, sonríe, es muy simple. Difícil algunos días, pero simple”.
Dijo nuestra enfermera:
“Alan siguió disminuyendo con el sangrado de la vejiga. Ni una sola vez lo oí quejarse Una tarde de abril llegué al trabajo y de inmediato fui a ver cómo estaba. Estaba empapado en sudor y con un gris pálido enfermizo. Le limpié y le cambié de ropa y su vestido. Cuando terminamos, él me miró y susurró:
‘Está a punto de terminar. Siento a Jesús que viene’. Me incliné y lo abracé, con el corazón roto porque mi amigo se estaba muriendo. Alan me sonrió y dijo: ‘Recuerda, es muy simple’. Alan murió en paz a las tres de la mañana, rodeado de su esposa e hijos”.